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Estas son las razones por las que el lenguaje inclusivo se usa en México 

POR EDUARDO PORTAS / @EDUPORTAS

CDMX / 8 DE ENERO DEL 2023

Si bien el lenguaje inclusivo y no sexista es usado por una minoría de las personas en México, aquellos que lo usan, sobre todo las mujeres, tienen en mente motivaciones que se oponen a los discursos dominantes cuando lo expresan.

A finales del 2022 HIT POINT MX levantó una encuesta digital entre más de mil usuarios mexicanos de Facebook y Twitter sobre el alcance del lenguaje inclusivo, razones y motivaciones de uso, así como la percepción general alrededor de esta forma de hablar y escribir. 

De ese total, un poco más de las 200 personas que respondieron el cuestionario completo dijeron usarlo todos los días. A este subgrupo se le preguntó sobre sus razones y motivaciones de uso.

Para empezar, casi siete de cada diez (68%) personas de este subgrupo afirmaron que usar el lenguaje inclusivo es una forma de empoderamiento contra estructuras sociales y económicas que consideran han sido o son injustas. 

De manera crucial, la mayoría (64%) aseguró que las personas de mayor edad con las que conviven rechazan el uso del lenguaje inclusivo. 

Relacionado a esto, un porcentaje considerable (38%) afirmó sentirse mal cuando una persona con la que convive le impone su uso de lenguaje o le prohibe usar el lenguaje inclusivo. Un poco más de un tercio (34%) dijo no estar de acuerdo ni en desacuerdo con esa afirmación. El 28% restante manifestó estar en desacuerdo o completamente en desacuerdo con esa idea.

El uso del lenguaje inclusivo, además, ayuda a marcar una diferencia entre aquellas personas que lo usan contra aquellas que no. El 56% de los individuos dijo estar de acuerdo o completamente de acuerdo con esa idea.

De manera relevante, la marca diferenciada de género que usan con mayor frecuencia al escribir es el desdoblamiento (“las ancianas y los ancianos”). Un 44.5% se inclinó por esa opciones. Sin embargo, un porcentaje nada despreciable (25.5%) manifestó que usa la “E” con mayor frecuencia (“Todes”). Le siguieron el uso de la “X” (“TodXs”) con 16% de frecuencia y el “@“ (“Tod@s”) con el 14% restante.

Al hablar las personas aseguraron, de nuevo, usar el desdoblamiento con mayor frecuencia (48%) que otras variantes de lenguaje inclusivo. Dicho eso, otro porcentaje significativo (32%) dijo usar tanto la “E” como el desdoblamiento siempre que puede, dependiendo del momento, persona y situación. El restante 20% dijo usar la “E” con mayor regularidad al hablar cuando utiliza el lenguaje inclusivo.

Sobre el sentimiento al usar esta forma de expresión, el 71% dijo sentirse bien o muy bien al hacerlo.

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En otro orden de ideas, más de un tercio de los individuos (39%) que dijeron usar el lenguaje inclusivo o incluyente lo hacen con cualquier persona en el mundo real o bien por internet. Otro porcentaje importante (28%) lo usa exclusivamente con personas de la comunidad LGBTTTIQ+, ya sea en el mundo real o virtual. Otro grupo considerable (26%) lo hace con cualquier persona en el mundo real y un porcentaje menor solo vía internet (7%).

Las mujeres usan con mayor frecuencia el lenguaje inclusivo

Como dijimos unas líneas más arriba, el lenguaje inclusivo es usado más frecuentemente por las mujeres.

De hecho, casi 70% de las personas que respondieron nuestro instrumento y aseveraron usar el lenguaje inclusivo todos los días fueron del sexo biológico femenino.

Del subgrupo de 205 personas que dijeron usarlo diariamente 67% dijeron ser del sexo biológico femenino, 29% masculino y un 4% prefirió no definirse. De éstas, 86% dijo identificarse como mujer, 8% como no binario, 3% como hombre, y el 3% restante como otro. En el sexo masculino se observó algo similar: 88.1% dijo identificarse como hombre. 

(Nota: En vista de ese alto porcentaje de alineación entre sexo biológico dado al nacer e identidad de género definida a partir de las respuestas de las personas que contestaron el cuestionario, a lo largo de este texto se usará de manera indistinta “mujer” y “sexo femenino”, así como “hombre” y “sexo masculino”. El 1.2% no definió su sexo. Utilizamos esa licencia para hacer este texto más comprensible y reconocemos que el debate alrededor del tema rebasa este análisis).

De este mismo conjunto de 205 personas 57% describió su orientación sexual como heterosexual, 18% como bisexual, 14% como gay o lesbiana, 6% como “otro”, 3% prefirió no definirlo y 2% se dijo asexual

En contraste, aquellos que aseguraron no usar el lenguaje inclusivo en el día a día, es decir, las otras 841 personas que respondieron el cuestionario, dijeron ser en su gran mayoría heterosexuales (86%), una diferencia de casi 30 puntos porcentuales con respecto a los 205 que sí lo usan.

Al respecto, entrando a detalle a la orientación sexual de las personas que dijeron usar el lenguaje inclusivo diariamente encontramos datos relevantes.

Aquellas que dijeron ser del sexo femenino respondieron ser preponderantemente heterosexuales (58%), cifra similar a ellos (61%). La bisexualidad fue mucho más común en ellas (22%) que en ellos (10%). Un porcentaje relevante de hombres (27%) afirmó ser gay, cifra notablemente más alta que aquellas que dijeron ser lesbianas (8%). Un grupo importante (9%) definió su orientación sexual como “otra” o prefirió no responder. Un 4% de ellas dijo ser asexual.

Los rangos de edad de mayor uso del lenguaje inclusivo también presentan datos interesantes.

En el grupo de personas que dijeron pertenecer al sexo biológico femenino su uso más intenso se da entre aquellas de 19 a 25 años (23%), pero los porcentajes de uso son muy cercanos en grupos etarios escalonados hasta los 55 años (alrededor del 19%). 

Eso no sucede con los que dijeron pertenecer al sexo biológico masculino. En nuestro ejercicio, el porcentaje más frecuente de uso se dio en aquellos de 56 a 65 años (25%), seguido de los que tienen de 36 a 45 años (19%).

Este dato es sumamente interesante, a decir lo menos. Proponemos que la situación puede estar ligada a las características particulares de esta submuestra, un rechazo más franco y claro del lenguaje incluyente en hombres más jóvenes, o bien un mayor conocimiento del tema de los hombres de 36 a 65 años que fueron encuestados. 

Sea como sea, por una o varias de esas circunstancias, vale la pena investigar el fenómeno a más detalle.

De regreso a los resultados, el uso del desdoblamiento al escribir (“todas y todos”) fue más común en las mujeres que en los hombres (53%), mientras que ellos prefirieron usar más la “E” (31%). Las marcas diferenciadas “X“ y “@“ no mostraron mayor diferencia.

Al hablar, sin embargo, los hombres dijeron con mayor frecuencia usar tanto la “E” como el desdoblamiento siempre que pueden, dependiendo del momento, persona y situación (31% contra 28%). 

Además, ellos dijeron que usar el lenguaje inclusivo los hace sentir bien con mayor frecuencia que ellas (78% contra 67.5%).

De forma relevante, y siguiendo el punto central de este texto, las mujeres se sienten ligeramente más empoderadas contra estructuras sociales y económicas que consideran han sido o son injustas cuando usan el lenguaje inclusivo y no sexista, en vista de que el 71% así lo afirmó contra el 59% de los varones.

Es importante señalar que fue notoriamente más claro que el uso de lenguaje inclusivo en mujeres es rechazado con mayor frecuencia por las personas de mayor edad con las que conviven.

En este renglón 67% de ellas así lo declaró contra el 56% de los hombres, una diferencia de más de diez puntos porcentuales.

No debe sorprender, entonces, que las mujeres se sientan mal con mayor regularidad cuando una persona con la que convive le impone su uso de lenguaje o le prohibe usar el lenguaje inclusivo. De nuevo, aquí la diferencia fue clara con respecto a los hombres, pues 41% de ellas dijo estar de acuerdo o completamente de acuerdo con esa afirmación contra el 32% de los hombres.

Finalmente, de este subgrupo de 205 personas, las mujeres consideraron con mayor fuerza contra los hombres que el uso del lenguaje inclusivo demuestra que la lengua hablada y el lenguaje escrito evolucionan y debe aceptarse su uso en México (76% contra 68%). 

Las mujeres también consideran que el lenguaje inclusivo ayuda a crear sociedades más justas y sensibles a las diferencias entre los mexicanos. Cuando se les contrasta con los hombres de este subgrupo 73% opina que se puede crear un cambio mediante el uso de esta forma de expresión contra 69.5% de ellos. 

Cinco HIT POINTS sobre las razones por las que el lenguaje inclusivo se usa en México

  • El uso del lenguaje inclusivo en aquellas personas que lo usan de manera diaria se puede asociar con una oposición a discursos dominantes de la cultura a la que pertenece
  • En este subgrupo, el uso de lenguaje inclusivo es una forma de empoderamiento contra estructuras sociales y económicas que consideran han sido o son injustas
  • Notablemente,  las personas de mayor edad con las que convive este subgrupo rechazan el uso del lenguaje inclusivo con frecuencia
  • El lenguaje inclusivo es usado con mayor frecuencia por aquellas personas de sexo biológico femenino y aquellas que se identifican como mujeres, especialmente las jóvenes de 19 a 25 años
  • Las personas mayores con las que conviven las mujeres que usan diariamente el lenguaje inclusivo tienden a rechazarlo con mayor intensidad que las personas mayores con las cuales conviven los hombres, lo que hace que ellas se sientan mal por esta situación con más frecuencia

Sobre la muestra

Entre el 5 y el 19 de noviembre del 2022 un total de 1046 individuos completaron un cuestionario digital subido a Survey Monkey, de los cuales 52% dijeron ser del sexo biológico femenino, 46.7% masculino, y 1.2% prefirió no definirse. 

Muestreo no probabilístico, auto-seleccionado a partir de la promoción geolocalizada del instrumento en Twitter y Facebook para el territorio de México, de los cuales 42.9% pertenecen a grupos etarios de 16 a 45 años y el restante 57.1% a grupos de 46 a 80 o más años, marcando una media de 46.5 años. 

Población urbana en 97% de los casos asentada en los 32 estados de la República

Triple filtro discriminatorio para asegurar que las personas que contestaran el cuestionario hubieran nacido en México, vivieran en estos momentos en el país y tuvieran 16 o más años. Tasa de respuesta de 76%.

Un total de 49.8% dijo identificarse como mujer, 46.5% como hombre, 1.9% no binario, y otro 1.7% eligió otra opción o prefirió no responder. El 81.2% dijo ser heterosexual, 7.2% bisexual, 6.7% gay o lesbiana, 2.10% asexual, 1.7% otra opción no definida en el cuestionario, y 1.10% eligió no decir su orientación sexual.

De las 1046 personas que respondieron, un total de 205 completó el cuestionario y dijo usarlo todos los días. Esta sub-muestra fue usada para fines del análisis presentado. 

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