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Los hombres mexicanos rechazan con mayor fuerza el lenguaje inclusivo

POR EDUARDO PORTAS / @EDUPORTAS

CDMX / 8 DE ENERO DEL 2023

De manera preponderante, los hombres mexicanos rechazan el uso del lenguaje inclusivo y no sexista con mayor fuerza que las mujeres.

En cada una de las dimensiones más importantes del cuestionario digital levantada por HIT POINT MX a finales del 2022 entre más de mil usuarios mexicanos de Facebook y Twitter sobre el alcance del lenguaje inclusivo, razones y motivaciones de uso, así como la percepción general alrededor de esta forma de hablar y escribir, los hombres fueron el grupo que mostró mayor oposición al lenguaje incluyente.

Esto es particularmente relevante, pues el rechazo de los varones fue mayor tanto en números absolutos como relativos que el de las mujeres, aún cuando más mujeres participaron en el ejercicio hecho por HIT POINT MX.

En términos técnicos, esto muestra una clara y significativa diferencia estadística entre hombres y mujeres con respecto a la actitud de ambos grupos frente al lenguaje inclusivo.

Entrando en detalles, el 52% de las personas que completaron el cuestionario dijeron ser del sexo biológico femenino, 46.7% masculino, y 1.2% prefirió no definirse. 

Cabe recordar que de las más de mil personas que contestaron el instrumento completo, un total de 49.8% dijo identificarse como mujer, 46.5% como hombre, 1.9% no binario, y otro 1.7% eligió otra opción o prefirió no responder este renglón. 

(Nota: En vista de ese alto porcentaje de alineación entre sexo biológico dado al nacer e identidad de género definida a partir de las respuestas de las personas que contestaron el cuestionario, a lo largo de este texto se usará de manera indistinta “mujer” y “sexo femenino”, así como “hombre” y “sexo masculino”. Utilizamos esa licencia para hacer este texto más comprensible y reconocemos que el debate alrededor del tema rebasa este análisis).

De entrada, los hombres rechazaron generalizar el uso del lenguaje inclusivo en México con más notoriedad que las mujeres. Si bien ambos tienen una opinión negativa clara sobre este tema, en aquellas personas de sexo masculino el rechazo alcanzó 68% contra 56% de sexo femenino.

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Esa misma tendencia se repitió cuando se les preguntó sobre la posibilidad de masificar la enseñanza del lenguaje inclusivo en las primarias del país. Al respecto, 71% de los hombres dijo estar en desacuerdo o completamente en desacuerdo con esa opción contra 57% de las mujeres.

La posible utilización universal en la escritura de las marcas diferenciadas de género “E”, “@“ y “X” (“todes”, “tod@s”, “todXs”) de nuevo, también fue rechazada con mayor fuerza por los hombres que las mujeres (84% contra 72%).

Sin embargo, el desdoblamiento (“las juezas y los jueces”) tuvo mejor recepción. 

En ellas el uso del desdoblamiento al hablar es aceptado ligeramente más que rechazado: 43.6% dijeron estar de acuerdo o completamente de acuerdo en generalizarlo cuando se utiliza en grupos mixtos. Otro 42.5% de ellas estuvo en contra. Situación similar al escribirlo. En este segundo caso, 41.4% estuvo a favor de su generalización, pero 43.8% en contra.

En los hombres no se repite esta tendencia favorable al uso generalizado del desdoblamiento en grupos mixtos.

Los hombres lo rechazan tanto al hablar (49% en contra y 35% a favor) como al escribir (51% en contra y 34.5% a favor).

En donde ambos sexos comparten una actitud marcadamente negativa es en la posibilidad de generalizar el uso de la marca diferenciada “E” (“compañere”). En la escritura, los hombres alcanzan el 83% de rechazo y las mujeres 70%. En el habla el rechazo es aún mayor: 84% en varones, 72% en mujeres. 

El rechazo de los participantes de sexo masculino se extiende a la idea de considerar al lenguaje inclusivo como una evolución de la lengua hablada y escrita en México, así como a la hipótesis de que este cambio lingüístico fomenta la creación de sociedades más justas y sensibles a las diferencias entre los mexicanos.

Sobre la primera variable, el 69% de los hombres estuvo en desacuerdo o completamente en desacuerdo. En la segunda, es decir, el argumento de cambiar el lenguaje para ayudar a crear justicia social, el 72% estuvo en desacuerdo o completamente en desacuerdo.

Las mujeres también rechazaron estas ideas, aunque no con tanta vehemencia. El 59.5% de ellas estuvo en contra del argumento lingüístico-evolucionista, mientras que el 59% se mantuvo en contra de la premisa ligada a la búsqueda de la justicia social con la modificación del lenguaje.

Vale la pena precisar que todas las tendencias especificadas anteriormente se repitieron cuando aislamos los datos a partir del género seleccionado por las personas que respondieron el cuestionario, sin considerar su sexo biológico dado.  

Aquellos que se identificaron como hombres rechazaron con mayor frecuencia todas las dimensiones del lenguaje inclusivo detalladas más arriba contra las personas que se identificaron como mujeres, no binarios, otra opción no especificada en el cuestionario o bien aquellos que prefirieron no especificar su género.

Los jóvenes son más abiertos al uso del lenguaje inclusivo

Una buena parte de las personas jóvenes, particularmente mujeres, usan el lenguaje inclusivo y no sexista como una herramienta de empoderamiento contra estructuras sociales y económicas que consideran han sido o son injustas.

Aunado a esto, los jóvenes de 16 a 25 años que respondieron el cuestionario mostraron, de forma general, mucho mayor aceptación al uso del lenguaje incluyente que otros grupos etarios. 

Para empezar, 48% de los jóvenes de 16 a 25 años estaría a favor de generalizar su uso en México y otros 50% en hacer la enseñanza del mismo algo generalizado en las escuelas primarias del país.

Esos porcentajes de aceptación no se repiten en ningún otro grupo de edad de nuestro cuestionario. 

Por el contrario, el rechazo es claro a partir de los 36 años y especialmente fuerte en en los grupos que van de los 46 a los 65 años. En este conjunto de personas se encuentra un alto número de individuos que los más jóvenes etiquetan como “boomers”, es decir, los nacidos entre los años que van del final de la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de la década de los 60.

De manera relevante, el 53% de las personas de 16 a 35 años, casi un cuarto de todos aquellos que contestaron nuestro cuestionario, estarían de acuerdo o muy de acuerdo en generalizar el uso del desdoblamiento sintáctico escrito en grupos mixtos (“las conductoras y los conductores”). 

El porcentaje de aceptación crece al 57% cuando se les pregunta sobre el uso del desdoblamiento al hablar.

Si bien el uso de la “E” como marca diferenciada de género (“amigue”) es rechazada en todos los grupos estudiados, su aceptación es mayor en aquellas personas de 16 a 25 años, un subgrupo de 135 personas en nuestra encuesta. 

Un 39% estaría de acuerdo o muy de acuerdo en generalizar su uso al hablar en México y otro 37% al escribir.

Finalmente, el argumento ligado a la evolución natural del lenguaje como una evidencia para aceptar el uso del lenguaje incluyente y no sexista en México es mejor recibido entre las personas 16 a 35 años que en cualquier otro grupo. 

Aquí, la idea tiene una aceptación del 47%, lo que supera ampliamente al 37% de aquellos que están en contra y a los que permanecieron neutros al respecto (16%). 

La diferencia no es tan clara cuando se analiza el supuesto de que el uso continuo del lenguaje inclusivo ayuda a crear sociedades más justas y sensibles a las diferencias entre los mexicanos. 

El 45% de las personas de 16 a 35 años estuvo de acuerdo o completamente de acuerdo con esa afirmación y 39% afirmó lo contrario.

El lenguaje inclusivo es rechazado con más fuerza por los heterosexuales

La orientación sexual de las personas que participaron en nuestro cuestionario arrojó resultados relevantes para encontrar diferencias entre su aceptación.

De manera clara, los heterosexuales manifestaron su rechazo de manera más abierta.

Cuando se les preguntó sobre la posibilidad de generalizar el uso del lenguaje inclusivo y no sexista en México, por ejemplo, el 67.5% de los integrantes de este grupo estuvo en desacuerdo o completamente en desacuerdo.

Caso contrario sucede con aquellos que dijeron ser bisexuales o tener otra orientación sexual no definida en el instrumento. En estos dos subgrupos, el 61% estuvo de acuerdo o muy de acuerdo con la idea. 

En el conjunto de aquellos que dijeron ser gays o lesbianas la tendencia más clara se dio en contra: 46% estuvo en desacuerdo o completamente en desacuerdo y 36% a favor (18% mantuvo una posición neutra).

Esta misma tendencia en los datos se repitió en todas las preguntas del cuestionario, pero se hizo más clara en los reactivos con respecto al argumento evolutivo del lenguaje para aceptar la utilización de esta forma de expresión, así como aquel ligado a su uso para promover la justicia social.

En el primer caso, 70% de los heterosexuales estuvo en contra. Del lado opuesto, las personas que dijeron ser bisexuales o tener otra orientación sexual no definida en el instrumento estuvieron de acuerdo o completamente de acuerdo en 60% de los casos. Gays y lesbianas se mostraron más divididos: 48.5% se mostró de acuerdo con el argumento evolutivo y 40% en contra.

En cuanto a la idea del uso continuo del lenguaje inclusivo para alcanzar sociedades más justas y sensibles a las diferencias entre mexicanos, los heterosexuales estuvieron en desacuerdo o completamente en desacuerdo en 70% de los casos. 

Bisexuales y aquellos que dijeron tener otra orientación sexual no definida en el instrumento, por el contrario, estuvieron de acuerdo o completamente de acuerdo en 57% de los casos. Gays y lesbianas se mantuvieron muy divididos al respecto (50% en contra, 44% a favor, 6% neutros). 

Cinco HIT POINTS sobre 

  • Los hombres muestran mayor rechazo al uso generalizado del lenguaje inclusivo en México que las mujeres
  • El desdoblamiento sintáctico tiene mejor aceptación entre las mujeres
  • El uso generalizado de la “E” en el habla y la escritura es rechazado con claridad tanto por hombres como mujeres, pero los primeros se oponen con más fuerza
  • Los jóvenes de 16 a 35 años son más propensos a aceptar el uso del lenguaje inclusivo que cualquier otro grupo de edad investigado
  • Las personas que se definieron como heterosexuales rechazaron el lenguaje inclusivo con más fuerza que cualquier otra orientación sexual 

Sobre la muestra

Entre el 5 y el 19 de noviembre del 2022 un total de 1046 individuos completaron un cuestionario digital subido a Survey Monkey, de los cuales 52% dijeron ser del sexo biológico femenino, 46.7% masculino, y 1.2% prefirió no definirse. 

Muestreo no probabilístico, auto-seleccionado a partir de la promoción geolocalizada del instrumento en Twitter y Facebook para el territorio de México, de los cuales 42.9% pertenecen a grupos etarios de 16 a 45 años y el restante 57.1% a grupos de 46 a 80 o más años, marcando una media de 46.5 años

Población urbana en 97% de los casos asentada en los 32 estados de la República. 

Triple filtro discriminatorio para asegurar que las personas que contestaran el cuestionario hubieran nacido en México, vivieran en estos momentos en el país y tuvieran 16 o más años. Tasa de respuesta de 76%.

Un total de 49.8% dijo identificarse como mujer, 46.5% como hombre, 1.9% no binario, y otro 1.7% eligió otra opción o prefirió no responder. El 81.2% dijo ser heterosexual, 7.2% bisexual, 6.7% gay o lesbiana, 2.10% asexual, 1.7% otra opción no definida en el cuestionario, y 1.10% eligió no decir su orientación sexual.

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